Según informó el Financial Times, en 2025 el volumen total de deudas de BYD alcanzó los 113,4 mil millones de yuanes (16,6 mil millones de dólares), frente a los 28,5 mil millones del año anterior. Esto se debe a que el mayor fabricante mundial de vehículos eléctricos reformó su sistema de pagos a proveedores, el cual había permitido durante años un crecimiento vertiginoso de la empresa. Esta reestructuración se originó tras una publicación en WeChat en junio de 2025, en la que BYD se comprometió a abonar a sus proveedores en un plazo máximo de 60 días, como respuesta directa a la campaña de Pekín contra las demoras excesivas en los pagos dentro del sector automotriz. Hasta entonces, BYD utilizaba una plataforma propia de financiamiento llamada Di Lian, mediante la cual emitía pagarés —prácticamente reconocimientos de deuda— para liquidar facturas, lo que alargaba los plazos de pago hasta 300 días para unos 10.000 proveedores vinculados al sistema. Ahora, al adoptar pagarés bancarios convencionales y efectivo, los pagarés por abonar de BYD ascendieron a 48,6 mil millones de yuanes, casi 20 veces más que en 2024. Para el primer trimestre de 2026, las deudas a corto plazo habían aumentado otro 72 %, situándose en 66 mil millones de yuanes. Stella Li, vicepresidenta de BYD, manifestó en la cumbre Future of the Car organizada por el Financial Times que el financiamiento de la cadena de suministro era «una práctica habitual en la industria», pero que la compañía estaba solucionando dicha situación, lo que redundaría en un flujo de caja más sólido.
No obstante, este cambio está afectando negativamente al flujo de caja operativo. En 2025, este indicador descendió a 59,1 mil millones de yuanes, frente a los 133,4 mil millones registrados en 2024; para el primer trimestre de 2026, se redujo aún más, quedando en 2,8 mil millones de yuanes, mientras que en el mismo periodo del año anterior había sido de 8,6 mil millones. Actualmente, el ciclo de pago de BYD es de 123 días: cuatro días menos que hace un año, aunque sigue siendo aproximadamente el doble del objetivo marcado por Pekín, que es de 60 días. Dan Wang, de Eurasia Group, señaló que Pekín decidió tomar a BYD como ejemplo al obligarla a registrar sus deudas con proveedores en los libros bancarios oficiales. Por su parte, Laila Khawaja, de Gavekal, calificó los términos previos de BYD como «especialmente agresivos» y afirmó que esta transición «ya ejerce presión sobre su flujo de caja operativo». GMT Research calcula que, una vez incorporados los créditos por cobrar y los pagos pendientes, la deuda neta ajustada de BYD rondaría los 320 mil millones de yuanes, frente a los 22 mil millones de yuanes reportados como saldo neto de caja a finales de 2025; además, advierte de un «alto» riesgo contable debido a la falta de transparencia en la información divulgada.
Sin embargo, los partidarios de la empresa sostienen que estas preocupaciones son exageradas. Taylor Ogan, de Snow Bull Capital, destacó que BYD cuenta con una reserva de efectivo de 75,8 mil millones de yuanes (refuerzo logrado gracias a una emisión de acciones en Hong Kong por 5,6 mil millones de dólares el año pasado), que sus tasas de interés por endeudamiento oscilan entre el 1,5 % y el 2,9 %, y que no presenta moras en sus pagos. Wang, de Eurasia Group, añadió que Pekín ha instado a entidades financieras estatales y privadas a facilitar crédito barato a empresas dedicadas a tecnologías limpias, manteniendo así bajos los costos de financiación de BYD. La propia BYD manifestó al Financial Times que el fuerte incremento de la deuda «se debe principalmente» a la reestructuración de sus obligaciones y que las dudas acerca de su nivel de endeudamiento «son infundadas». Esta transformación coincide con una ambiciosa expansión internacional: BYD está construyendo fábricas en Hungría, Brasil, Indonesia, Tailandia, Turquía y Uzbekistán; ha puesto en marcha una flota propia de ocho buques portacoches; superó el millón de unidades vendidas en el extranjero en 2025 y aspira a vender 1,5 millones este año, con el objetivo a largo plazo de alcanzar los 5 millones de ventas fuera de China.