En una reunión informativa sobre la Base Lunar celebrada el martes en la sede de la NASA en Washington, la agencia anunció las tres primeras misiones no tripuladas que darán inicio a las operaciones sostenidas en el polo sur de la Luna, en preparación para los aterrizajes tripulados del programa Artemis en 2028. La Base Lunar I, prevista para no antes del otoño de 2026, utilizará el módulo de aterrizaje Blue Moon Mark 1 Endurance de Blue Origin para llevar instrumentos científicos hasta la cresta Shackleton Connecting Ridge. La Base Lunar II, también programada para este año, enviará más de 1.100 libras de carga mediante el módulo Griffin de Astrobotic, incluyendo el rover FLIP de Astrolab. Por su parte, la Base Lunar III, cuya fecha prevista es 2026, desplegará el módulo Nova-C Trinity de Intuitive Machines, que transportará la misión Lunar Vertex junto con cargas útiles de la ESA y del Instituto Coreano de Astronomía y Ciencias Espaciales. La NASA señaló que durante este año se anunciarán más de una docena de misiones, todas orientadas a minimizar riesgos antes de las operaciones tripuladas en la superficie lunar.
Asimismo, la NASA adjudicó dos contratos por un total de 439 millones de dólares para la primera fase de los Vehículos Terrestres Lunares: 219 millones de dólares a Astrolab para su rover tripulado CLV-1, que pesa alrededor de 2.000 libras y puede superar las 6 mph en terrenos planos; y 220 millones de dólares a Lunar Outpost para su rover Pegasus, capaz de desplazarse de forma manual, autónoma o teleoperada a velocidades superiores a 9 mph durante un año entero. Ambos vehículos llegarán a la superficie lunar en 2028 gracias a la iniciativa CLPS (Servicios Comerciales de Transporte de Cargas Lunares). Para trasladar estos rovers hasta la región del polo sur, Blue Origin recibió otro contrato por 188 millones de dólares, con una opción adicional valorada en 280,4 millones de dólares. Además, la NASA confirmó que Firefly Aerospace será la encargada de construir la nave espacial para MoonFall, una misión liderada por el JPL que desplegará cuatro drones para inspeccionar posibles zonas de aterrizaje para Artemis; su lanzamiento está previsto para 2028.
Durante el evento también se abordó CLPS 2.0, la siguiente generación de procesos de contratación para módulos de aterrizaje de carga. La solicitud definitiva de propuestas se publicó el 15 de mayo, y las respuestas del sector debían presentarse el 30 de junio. El administrador Jared Isaacman describió el programa de la Base Lunar como «el primer puesto avanzado de Estados Unidos y de la humanidad en otro cuerpo celeste», subrayando que cada misión —tripulada o no— constituirá una oportunidad de aprendizaje para la futura misión tripulada a Marte.